Sociedad
No es momento
para silencio. El compromiso ante el racismo.
A raíz del asesinato de George Floyd en Minneapolis, hemos visto cómo las grandes compañías han condenado públicamente el racismo. Cuadrados completamente negros cubren Instagram corporativos. Eso es un comienzo, pero lo que se necesita en este momento es acción.


Durante estas semanas se han visto una oleada de acciones atendiendo la preocupación y solidaridad por la comunidad negra. El CEO de Merck & Co, Kenneth Frazier, que es negro, dijo el lunes en una entrevista en CNBC que Floyd "podría ser yo", y dijo que la forma en que se trataba a Floyd era "menos que humano". Nike creó un anuncio de video, retuiteado por la competidora Adidas, instando a la gente "por una vez, no lo hagas". Alexis Ohanian, el cofundador de Reddit, renunció a su puesto pidiendo que lo reemplazara una persona negra. La compañía de cable ViacomCBS dijo que suspenderían la programación durante ocho minutos y 46 segundos como homenaje al movimiento de Floyd y Black Lives Matter. Y Netflix dijo en Twitter que "estar en silencio es ser cómplice".

Pero muchas de las mismas empresas que expresaron su solidaridad han contribuido a esta desigualdad sistémica, diseñando productos y servicios para esta comunidad poco saludables o no contratando, promocionando y compensando de manera justa a hombres y mujeres negros. En muchos de los principales empleadores de Estados Unidos, los hombres y mujeres negros están ausentes de roles de liderazgo significativos. La compañía de atención médica más grande del país, CVS, no tiene personas negras en su equipo de liderazgo sénior. Tampoco hay personas negras en los equipos de liderazgo de Bank of America o JPMorgan. Y soprendentemente hay cero miembros negros en los equipos de liderazgo de Facebook, Google, Microsoft y Amazon.
"La América corporativa ha fallado a la América negra". Darren Walker presidente de la Fundación Ford y miembro de Pepsi.
Amazon quien ha pedido el fin del tratamiento "desigual", pocas semanas antes se había enfrentado a críticas por las malas condiciones de trabajo y los bajos salarios. En marzo despidió a un empleado negro que exigía condiciones más seguras mientras trabajaba en la pandemia. La Liga Nacional de Fútbol, emitió un comunicado diciendo que las protestas expresan "el dolor, la ira y la frustración que muchos de nosotros sentimos". Pero su organización ha prohibido a los jugadores, la mayoría negros, arrodillarse para protestar contra la brutalidad policial. O L'Oréal compartió una publicación que decía: "Hablar vale la pena". Pero hace tres años, la compañía de maquillaje dejó caer su primer modelo transgénero.

La mayoría de las empresas han abordado el racismo solo ante la presión abrumadora del público, subiéndose a la ola por inseguridad y por retención o fidelización de los consumidores quienes venían cambiando los hábitos de consumo durante la pandemia. Las protestas son una forma de aumentar la conciencia pública, poner de relieve la injusticia y poner incómodo al poder; de hecho, a lo largo de la historia, a menudo solo ha sido a través de la respuesta a protestas y desobediencia civil que el sistema ha prestado atención a estos problemas. Las grandes corporaciones tienen la obligación de ir más allá de los tweets y las citas al comprometerse con una agenda que promueva la equidad racial de manera significativa.

Expertos en mercadotecnia dicen que esta crisis es diferente de los disturbios pasados sobre asuntos como la inmigración o el cambio climático, en los cuales las empresas podían mantenerse neutros. Debido a que aquellas compañías que permanecen neutrales han sido etiquetados como contribuyentes al problema del racismo, las que tradicionalmente han preferido no decir nada se han visto obligadas a meterse. "El silencio no es una opción", dijo Anthony Johndrow, un asesor de reputación corporativa con sede en Nueva York.

Por ello, estamos viendo cómo las empresas toman una posición más audaz y más participativa con sus declaraciones a diferencia del pasado. Robert F. Smith, el hombre negro más rico de América, dijo que, por primera vez en mucho tiempo, tenía motivos para ser optimista. Durante la semana pasada, dijo, ha sido inundado con llamadas de otros líderes empresariales que desean saber qué pueden hacer. "Esta es la primera vez en mi vida que veo no solo empatía, sino compromiso". "Esto es inaceptable, y otros CEOs preguntan cómo pueden involucrarse".

Muchos se preguntan cómo deberían diseñar los planes de la compañía para fomentar la equidad y contribuir al cambio. Según Mark R. Kramer profesor de Harvard Business School y cofundador de la consultora FSG, hay diferentes compromisos que las corporaciones pueden y deben hacer para encaminar el cambio:

1. Comprometerse con las políticas de personal contra el racismo y la capacitación en equidad racial. Proporcionar capacitación sobre equidad racial para todos los empleados, desde el CEO y la junta hasta los trabajadores.

2. Comprometerse a pagar equidad. Por ejemplo, PayPal realiza ajustes regularmente durante todo el año para mantener la equidad.

3. Comprometerse a dar voz a los empleados. Considerar la representación de los empleados en la junta: es un requisito legal en Alemania y es una de las razones por las cuales su economía se recuperó más fuertemente de la Gran Recesión.

4. Comprometerse a apoyar la plena participación en la democracia. Hacer del día de las elecciones un día festivo pagado. Nuestro voto es vital para asegurarnos de elegir a los candidatos que actuarán en la reforma.

5. Dedicar al menos el 50% de sus gastos de cabildeo a redactar y respaldar proyectos de ley que mejoren las condiciones para las comunidades de color al aumentar el acceso a educación y capacitación de calidad, reconstruir la infraestructura, proteger a los consumidores, poner fin a la opresión racial, reconstruir la red de seguridad, lograr la reforma de la justicia penal.

Para lograr el cambio, lo que necesitamos no es empatía, ni tampoco caridad, necesitamos cambios sociales, corporativos y políticos. Necesitamos justicia. Las aspiraciones tienen que traducirse en leyes específicas y prácticas institucionales. Y las compañías, tienen que estar dispuestas a poner su poder detrás de las cosas que les importan.
Autor: Oscar Bodí
Ilustración: Guillem Sánchez